“23. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

25. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27. Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

Juan 11:23-27

Me conmueve saber que Jesús, el autor de la vida, el que tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra, el Creador del universo, el Alto y Sublime, el que tiene toda potestad sobre la vida y la muerte, en el párrafo que leímos esté tratando de convencer a Marta, que su hermano Lázaro, aunque haya muerto hace ya 4 días, el va a resucitar. Ella, que conocía las escrituras, trata de entender y le responde que si, que ella sabe que su hermano resucitará, pero en el día postrero, o sea, al final de los tiempos, cuando tengamos que dar cuenta de nuestra existencia delante del Padre celestial.

Fue la ocasión precisa para que Jesús se presentase como quien realmente es, para que todos supiesen y entendiesen que en su mano está toda nuestra existencia, y hace la importante y crucial declaración: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

Que tremenda y poderosa declaración, obviamente al oír esto Marta es sacudida en su intelecto y en todo su ser, pues al entender el poder y autoridad que tenía el que hablaba con ella, entonces reconoce que Jesús era el Cristo, el Mesías, el hijo del Dios viviente. Ahora se activa la esperanza de volver a ver vivo a su hermano. Ahora lo imposible puede suceder. Ahora ella podrá ver la gloria de Dios.

El milagro de la resurrección aún está vigente entre nosotros, pues Jesús dijo que todo el que creyere, aunque esté muerto vivirá. Gloria a Dios. Entonces la resurrección inundó la tierra, y tú y yo hoy podemos ser libres de la maldición de la muerte. Jesús llegó para darnos vida, y vida en abundancia. Solo debemos creer, y al igual que Marta, veremos la gloria de Dios.

Pr. Herman Gajardo P.