“7. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
8. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
9. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Juan 10:7-10
Jesús siempre fue reiterativo con su mensaje, de hecho muchas veces usó las palabras: “de cierto de cierto”, como dando a entender que era “de verdad de verdad”, para que quienes le escucharan no les quedara ninguna duda de que era así como Él decía. En el versículo 7, del párrafo bíblico que leemos hoy, encontramos otra enseñanza que Jesús quería dejar bien en claro, y dice que les “volvió” a decir, o sea les “repitió” la siguiente declaración: “De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas”.
Una vez más Jesús usa el prohibido “Yo Soy”, como reiterando una vez más que “Él es”, y la verdad que Él es todo, y todo lo que existe es por Él, de Él, y para Él, nos enseñan las escrituras, por lo cual deducimos que verdaderamente el Nombre de nuestro Dios es “Yo Soy”. En este caso que estamos estudiando Jesús dice de sí mismo: “Yo Soy la puerta de las ovejas”, mostrándose a sí mismo, como la única alternativa viable para nuestras necesidades de vida, considerando que cuando el agobio de los problemas, dificultades, e incertidumbres que nos inquietan, y anhelamos de corazón “una puerta” para salir de esas situaciones que nos afectan, y entonces llega Jesús y se presenta como “la Puerta”.
No necesitamos un forado en los muros de dificultades a nuestro alrededor, necesitamos una puerta. Si alguien entra a nuestra vida con engaños, con alternativas no viables, el Señor nos dice que el tal es ladrón y “el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, de verdad Jesús es la persona que necesitamos para que nuestra vida tenga sentido, tenga alegría, y tenga la esperanza de vivir por la eternidad con Él.
Pr. Herman Gajardo P.


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