“11. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15. así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”
Juan 10:11-15
En esta ocasión, Jesús se presenta diciendo: “Yo Soy el buen pastor”, y esto claramente nos habla de que si Él se presenta así, es para enseñarnos que, cómo está escrito en las escrituras, nosotros para Dios somos ovejas de su prado, dice el Salmo 100, pero las ovejas necesitan de pastores que las apacienten, que las cuiden, y que velen por ellas, pero en Jeremías 23:1 dice: “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová”, haciendo clara alusión a que existen malos pastores, y en Jeremías 50:6 dice: “Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles”.
Obviamente, Jesús sabía lo que estaba escrito, y se presenta a sí mismo como la alternativa precisa que su pueblo necesita: “un buen pastor”, de manera que se cumpla la Palabra profética que dice: “y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jeremías 3:15), y con eso, marca una diferencia entre pastores asalariados y pastores que amen a las ovejas, las cuales son propiedad del Señor. Es interesante notar que el versículo dice “y os daré pastores según mi corazón”, o sea de la manera como Él nos ama, pastores referentes de su misericordia, de su amor, que nos enseñen sus preceptos, y que nos guíen hasta su Presencia. Indudablemente, Jesús es el buen pastor que necesitamos, Él nos amó tanto, que dio su vida por salvarnos, cumpliendo así su promesa cuando dijo: “y pongo mi vida por las ovejas”.
Pr. Herman Gajardo P.


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