“37. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
38. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.
39. Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?
40. Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.”
Juan 18:37-40
Jesús no se presenta como el Rey de los judíos, por eso Pilato le pregunta si es o no es rey, pero Jesús, calmadamente le responde: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad”, qué tremenda y trascendental respuesta. Primero le dice: “Tú dices que yo soy rey”, aduciendo que tal vez Pilato lo considera un rey, pero que Él no lo ha dicho, y para enfatizar en lo que realmente quiere decir, exclama: “Yo para esto he nacido”, dándonos a entender que la razón por la cual nació en este mundo era morir. Hoy entendemos que su muerte era necesaria para la remisión de nuestros pecados.
Luego Jesús agrega: “y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”, Jesús le hablaba a Pilato dándole a entender lo crucial que era su presencia entre nosotros, su finalidad, su mensaje, y su testimonio a la verdad, ante esto, Pilato exclama “¿qué es la verdad?” y sin esperar respuesta, sale donde estaban los judíos y les reitera que no encuentra ningún delito en Jesús, y les recuerda que en esta fiesta anual de la pascua, ellos siempre indultaban a algún prisionero, y les pregunta: “¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?”, pero la respuesta inmediata de los judíos fue negativa, y piden que mejor les suelte a Barrabás, que era un ladrón.
Pilato no puede entender la postura de los judíos, pues él no encontraba razones para tenerlo detenido… y esta misma postura radical, de los que no quieren a Jesús, se sigue hoy manifestando en contra de los seguidores de Jesús, y sigue habiendo persecución a quienes predican el evangelio, no quieren escuchar la Palabra de Dios, no les gusta vernos reunidos en un Culto y buscan excusas para impedir que nos reunamos, como exceso de ruido ambiental, porque ellos solo quieren silencio, etc. No hay razones de peso para no aceptarnos, sin embargo en algunos países está prohibido hablar de Jesús o de la Biblia, con penas de cárcel, castigos corporales e incluso la muerte, como ocurre en países musulmanes, y prefieren otras opciones o más bien “barrabasadas”.
Pr. Herman Gajardo P.


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