“16. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”
Juan 15:16
Que interesante es analizar este versículo, en el cual Jesús nos aclara que “nosotros no lo elegimos a Él, sino que Él nos eligió a nosotros”. Equivocadamente algunos predicadores, al hacer evangelismo, enfatizan sobre la necesidad de aceptar a Jesús como nuestro Salvador, como si fuese una opción para nosotros, lo cual no es así, pues aunque existan otras religiones y otras creencias alrededor del mundo, eso no quiere decir que el evangelio de Jesucristo sea una opción más, pues solo existe un Dios, y es aquel que nos dejó la Biblia, en la cual están sus mandamientos y su plan de salvación para la humanidad. Entonces no se trata de elegirlo a Él, sino de creer en Él y reconocer que somos pecadores, y arrepentirnos de nuestros malos caminos y ser declarados por Dios como sus hijos.
Jesús enfatiza en que fue Él quien nos eligió a nosotros, o sea fue Dios mismo que nos vió y tuvo misericordia de nosotros, y nos amó, y nos eligió para ser parte de su Iglesia, de la cual Él es la cabeza, el que la dirige, el que la sustenta, el que la ama, como un enamorado ama a su novia que pronto será su esposa por toda la eternidad. En el Antiguo Testamento, encontramos que Dios le dice a su pueblo Israel, que Él los eligió no por ser ellos un pueblo importante, ni mejores que otros pueblos, sino porque Él los amó..!! o sea, es por amor que hoy, al igual que los Israelitas de antaño, todos tenemos la posibilidad de ser hechos hijos de Dios, solo debemos creer en Él y dejar que Él se haga cargo de nuestra vida, y así, dependientes de Él, podamos llevar fruto, y además todo lo que pidamos a Dios en el Nombre de Jesús, lo recibiremos. Bendito Dios que desde su trono en los cielos, nos miró y nos eligió para ser sus hijos.
Pr. Herman Gajardo P.


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