“15. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.”
Isaías 49:15-16
Qué hermoso ejemplo de amor nos habla Dios en el versículo 15 que leemos hoy, pues dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?…”, todos sabemos y reconocemos el inmenso amor de una madre, por lo mismo, Dios aquí la usa como ejemplo, pues ella nunca se olvidará de un hijo de su vientre, pero, el remache final del versículo nos hace ver que “…Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”, enfatizando con esto que, el amor de Dios por nosotros supera al tremendo amor de madre.
Se dice que en la antigüedad, quienes perdían una guerra eran tomados como esclavos por los vencedores, y se los llevaban a donde ellos vivían para su servicio, muchos de ellos eran muy jóvenes y nunca regresaban a sus hogares, ante esta eventual situación, las madres se grababan los nombres de sus hijos en sus manos para no olvidarse de ellos, este ejemplo de amor Dios lo toma para enseñarnos, por lo cual el versículo 16 nos dice: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”, y eso, nos da la confianza y seguridad que Dios siempre nos tiene en sus manos. Su inmenso amor es maravilloso.
Pr. Herman Gajardo P.


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