“12. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

13. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”

Juan 14:12-14

Jesús enseña a sus discípulos, y también a nosotros hoy, que si creemos en Él, los milagros que Él hizo, nosotros lo haremos también, e incluso mayores, pues Él va al Padre, y al ir, entonces el Padre enviará al Espíritu Santo sobre nosotros, el mismo Espíritu que mora en Él y le da poder para hacer cosas sobrenaturales, y si el Espíritu Santo está en nosotros, entonces sí podremos hacer obras como las que Jesús hizo y mayores aún, pues su poder es inagotable.

En el versículo 13 leemos que “todo lo que pidiéremos al Padre en su Nombre, Él lo hará, para que el Padre sea glorificado en el hijo”, y esto es textual, no amerita una mayor explicación, las bases están dadas: todo lo que pidamos al Padre, debe ser “en el Nombre de Jesús”, solo entonces Jesús podrá hacerlo. Por lo cual, entendemos que el Padre, al oír nuestra oración, nuestro clamor, nuestra petición, y nosotros usemos el Nombre de Jesús, entonces el Padre le dará valor y peso a nuestro pedido, y obtendremos su beneplácito, y el Padre se glorificará en su hijo.

En el versículo 14, Jesús reitera que “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Tremendo. Maravilloso. Entonces entendemos el tremendo valor que tiene su Nombre, pues en el Nombre de Jesús, podemos captar la atención del Padre, en el Nombre de Jesús podemos expulsar demonios, en el Nombre de Jesús podemos proteger nuestra vida y la de nuestro entorno, en el Nombre de Jesús podemos hablar con autoridad de su evangelio, en el Nombre de Jesús podemos orar por los enfermos y estos sanarán, realmente el dulce Nombre de Jesús tiene todo poder.


Pr. Herman Gajardo P.