“15. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.”

Salmo 91:15

En este versículo que leemos hoy, Dios sigue hablándonos, y ratifica sus promesas de bendición y de protección, para con quienes pongamos nuestra confianza en Él. El versículo comienza diciéndonos: “Me invocará…”, o sea, hay un requisito indispensable, pues la bendición no viene porque solo la deseamos, no viene por el hecho de que yo presumo que así será, tampoco vendrá porque está escrito y así lo hemos leído, pero, es más que eso, se requiere una relación personal con Dios, con reconocer su poderío, su majestuosidad, y su soberanía, se requiere reconocer que de ninguna otra parte vendrá nuestro socorro (Salmo 121:1-2), se requiere que depositemos nuestra confianza en Él, y así se lo digamos, que oremos, que clamemos a Él, que abramos nuestro corazón en nuestras plegarias, que seamos sinceros.

Luego, el Señor dice: “y yo le responderé”, Amén..!! Él nos responderá..!!, es su compromiso..!!, y agrega: “Con él estaré yo en la angustia”, Amén..!!, Él estará ahí cuando lo necesitemos, cuando venga el desánimo, las pruebas, la enfermedad, no dice que no tendremos ningún problema, pero nos asegura que Él estará con nosotros, como lo estuvo con Jesús en la cruz. Y el versículo termina diciéndonos: “Lo libraré y le glorificaré”, Amén..!!, que maravilloso es saber que Dios nos librará, y además, juntamente con Cristo nos glorificará..!! Estar confiado en Él es lo que necesitamos. Vuelve a los brazos del Padre.

Pr. Herman Gajardo P.