“1. Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
4. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.”
Isaías 43:1-4
Cuando Dios se compromete a estar siempre con nosotros, es porque lo cumplirá. Su amor y misericordia es tan grande, que una y otra vez nos dice “no temas”, pero en los versículos que leemos hoy nos hace ver que Él nos puso un nombre: “mío eres tú”, y eso aumenta nuestra percepción de cuánta es su preocupación por nosotros.
El versículo 2 es una muy especial declaración de amor, al decirnos: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”, y esas no son solo palabras, son una promesa que Dios está dispuesto a cumplir sin titubear, porque Él es fiel a sus promesas.
Indudablemente su amor por nosotros no ha menguado ni su mano se ha alejado, podemos estar viviendo situaciones complejas y desagradables, y Él está ahí con nosotros, con su poder, con su protección, con su cuidado, con su tierno amor, como un padre que ama e incluso estar dispuesto a dar su vida por su hijo. Somos sus redimidos. Jesús pagó con su muerte el rescate de nuestras vidas. Bendito sea nuestro Dios y Padre celestial.
Pr. Herman Gajardo P.


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