“1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2. Éste era en el principio con Dios.
3. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
Juan 1:1-4
El Verbo, la Palabra, emitida por Dios al declarar sea la luz, y este Verbo, esta Palabra, esta Luz, esta Vida, vino a habitar entre nosotros, vino a exponerse ante esta humanidad, la cual no comprendió quien era, y más aún, le mataron, le crucificaron por decir que Él era el hijo de Dios. Obviamente sólo fue una excusa para no reconocer nuestro pecado y seguir viviendo sin ley y lejos de los mandamientos y preceptos divinos, lo cual sigue hoy siendo una lamentable realidad.
Nadie entendió, ni hoy entienden, que todo lo que existe fue creado por Él, y en Él, y para Él, y que sin Él nada de lo que existe existiría, pues en Él estaba la Vida. Por eso Jesús un día les declaró: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”, y eso, muchos aún rechazan creerlo, y siguen existiendo, pero no viviendo, pues aún no han nacido a esta maravillosa realidad de vida.
En estos días todo el mundo recuerda y celebra la Navidad, pero han sacado a Jesús de sus fiestas, y la han reemplazado por un viejo que regala juguetes a los niños, y en cada casa en vez de un pesebre ponen un árbol adornado con luces y asumen que “el espíritu de navidad” es aquel que los insta a ser mejores personas y esperan que “la magia de la navidad” produzca algo bueno. Absurdo, pero aceptado por todos, y el nacimiento de Jesús pasa a un segundo o tercer plano.
El versículo 14 de este mismo capítulo 1 de Juan dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Es tiempo de darle la honra a quien se merece toda la honra: a Jesucristo El Salvador, el autor de la Vida.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.