“11. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

12. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

13. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.

14. Ésta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.”

Juan 21:11-14

Pedro había llegado primero a la playa, y vió a Jesús allí junto a ese fuego, cuando Jesús pide que traigan más peces, él sube a la barca y saca la red a tierra, la cual venía repleta de grandes peces, los contaron y eran cuento cincuenta y tres, y aún siendo tantos la red no se rompió. Ningún discípulo pronunciaba alguna palabra, todos reconocieron que era Jesús, pero nadie pregunta nada, entonces Jesús rompe el silencio y les dice: “Venid y comed”, los discípulos seguían en silencio, entonces Jesús tomó el pan y les repartió, luego toma el pescado y también les da, ellos lo reciben y comen, nerviosos, y quizás hambrientos por toda una noche de arduo trabajo.

Poco a poco comienzan a recordar aquella última cena que estuvieron todos juntos reunidos, fue la ocasión cuando Jesús tomó el pan y al igual que ahora, les repartió, y les dijo que ese pan representaba su cuerpo que por ellos era partido, y que lo comieran, y ahora esa escena volvía a repetirse… Jesús los invita a venir y a comer… sin duda alguna lo que Jesús estaba haciendo era confirmando a los discípulos en el ministerio que debían cumplir, y para ello era necesario que Él mismo les viniera a fortalecer y convencerlos de que todo lo que Él les conminó a hacer debían cumplirlo pues no estarían solos, Él estaría con ellos, y también con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo.

Pr. Herman Gajardo P.