“11. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
12. Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.”
Santiago 5:11-12
Al seguir leyendo lo que el apóstol Santiago escribió en su epístola, nos encontramos con el versículo 11 que tácitamente dice: “tenemos por bienaventurados a los que sufren.” y si se fijan bien hay un punto, como dejando esta frase como una verdad inapelable; luego continúa tomando a Job como un referente de la paciencia, y de cómo a través de eso, Dios da a conocer su Soberanía, su Gracia, y su gran Misericordia, haciendo germinar en Job, lo que Él había sembrado en su corazón, y dejando por escrito en el libro de Job, tremendas verdades y revelaciones, que para nosotros son un admirable ejemplo de vida.
Luego, en el versículo 12, nos enseña que “por sobre todo”, o sea, dándole una connotación especial, enfatiza diciéndonos: “no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no”, recordándonos así las enseñanzas de Jesús (Mateo 5:37), por lo cual, entendemos que no debemos jurar, sino que nuestra palabra, nuestro decir, nuestro actuar, debe ser coherente con nuestro sí y con nuestro no; no podemos ser de doble ánimo, sino íntegros, creíbles, y confiables. Finalmente el versículo termina diciendo: “para que no caigáis en condenación”, recordándonos que la finalidad de sus enseñanzas son el guiarnos cada día por el buen camino que nos lleva a la tierra prometida, y su Presencia va con nosotros. Amén..!!, Sí Señor..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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