"Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él."

2º Crónicas 30:9

En estos días de cuarentena por causa de la pandemia, innegablemente ha habido un mayor acercamiento en las familias, los temas de conversación han aumentado, quizás también algunos rasgos de carácter personal frente a situaciones complicadas han aflorado, quizás el encierro ha permitido que se conozcan más entre los diferentes miembros de la familia, y a todos nos servido para que extrañemos mucho a aquellos que no hemos podido juntarnos, los abuelos extrañan a sus nietos, los padres a sus hijos, los tíos y tías a sus sobrinos y cada niño extraña el no poder salir y divertirse con todos sus familiares. Es que los seres humanos estamos diseñados por Dios para estar siempre juntos, que nos agrupemos por familias, por amistades, o simplemente porque nos necesitamos el uno al otro.

Este sentir de querer estar con la familia es un sentir que está implícito en nuestra existencia, pero también es cierto qué hay ocasiones en que ocurren separaciones, ya sea por trabajo, por falta de recursos para estar juntos, o por problemas de diferente índole que puedan aquejar a algunos. Y el no poder estar juntos se transforma en una tristeza difícil de soportar, más aún si no está en nosotros el poder revertir la situación.

Pero el versículo leído nos muestra otra realidad, y muy importante, que debemos analizar y obedecer, pues nos hacer ver que de nosotros depende el futuro de los que están lejos, de los que están cautivos por las circunstancias, y que de nosotros depende su liberación... Si nosotros nos ponemos a cuentas con el Señor, si nos volvemos a Él, entonces Dios, que es clemente y misericordioso, se pondrá a nuestro favor, y nos bendecirá y romperá toda situación adversa que pueda estar afectando a nuestros familiares... de nosotros depende que hoy sea el tiempo de su liberación... vuelve a los brazos del Padre...

Pr. Herman Gajardo P.