“12. enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,”

Tito 2:12

La gracia de Dios, manifestada en la persona de Jesucristo, es lo más grande que nos ha sucedido como seres humanos, pues su Presencia causó una tremenda conmoción hace dos mil años atrás, y hoy sigue impresionándonos, pues, aunque los tiempos son diferentes, la modernidad, la tecnología, la ciencia, las filosofías imperantes en este tiempo, no han sido la respuesta a lo que la humanidad necesita, y el príncipe de este mundo sigue empeñado en levantarse una y otra vez en contra de la Iglesia y en contra de lo establecido en las Sagradas Escrituras; la manifestación de la gracia de Dios, a través de Jesucristo, y el tremendo trabajo del Espíritu Santo, que aún sigue convenciendo al mundo de pecado, y que Jesús nos vino a salvar.

Muchas personas no logran entender en cómo poder vivir la nueva vida que Jesús nos ofrece, pues las circunstancias adversas, los problemas de todo tipo, como enfermedades, divisiones familiares, problemas laborales, desánimo, y tantas cosas malas que vemos suceder a nuestro alrededor, en nuestro país, y en el mundo entero, como guerras, rumores de guerra, pestilencias, catástrofes naturales, inmoralidades, todo eso nos amedrenta y pensamos que somos débiles ante tanta pecaminosidad, pero no debemos olvidar que Dios sigue en control de todo, y que nada pasa desapercibido para Él, por lo cual su sublime gracia está con nosotros y nos enseña que “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”, y si así está escrito es porque es posible, solo debemos confiar en su Palabra, y “fortalecernos en el poder de su fuerza” para cumplir con lo que el Señor espera de cada uno de nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.