“ 11. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

12. enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,

13. aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,

14. quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

Tito 2:11-14


Gracias damos a Dios hoy, porque a pesar de nosotros mismos, el inmenso amor de Dios manifestado en su gracia para nuestra salvación, aún sigue vigente para todos nosotros, y tan solo el Señor nos recuerda, nos insta, nos insiste, en que debemos renunciar a la impiedad, y a los deseos mundanos.


Si meditamos en nuestros caminos, o en otras palabras, si nos autoevaluamos, con toda sinceridad y honestidad, tenemos que reconocer que cada día debemos ponernos a cuentas con el Señor, con la finalidad de poder vivir, en este tiempo, sobria, justa y piadosamente. Eso es lo que esta porción de su Palabra nos enseña claramente, con el fin de aguardar la bienaventurada esperanza, y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo..!! Maravilloso..!! Tremendo..!!


El versículo 14, nos recuerda una vez más que, Jesús “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. El propósito de Jesús de venir a salvarnos se cumplió con su muerte en la cruz del calvario, y nos redimió de toda iniquidad, con el fin de purificarnos para Él y hacer de nosotros un pueblo celoso de buenas obras. Que brille en nosotros su amor y su gracia, para que los que aún no conocen a Dios puedan vislumbrar lo maravilloso que es Él.


Pr. Herman Gajardo P.