“12. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.”
Hechos 13:12
Las consecuencias de hacer lo correcto siempre serán buenas. En los versículos estudiados en estos días, del libro de Hechos, encontramos los inicios del ministerio del apóstol Pablo, y en el versículo anterior vemos a Pablo confrontando a uno que se oponía a la predicación del evangelio de Jesucristo, el cual era un conocedor de la Palabra, pues era un judío estudioso de las escrituras, pero, al igual que Pablo, él no creía que Jesús fuese el Cristo, pero Pablo, que ahora, Jesús se le había revelado, y estaba lleno del Espíritu Santo, había sido transformado, y reconocía a Jesús como el Cristo, el hijo del Dios viviente, ya nada ni nadie le podría hacer volver atrás con su compromiso pactado con el Señor, de dar a conocer las buenas nuevas de salvación.
Pablo tomó con seriedad y honestidad el desafío de cumplir el propósito de Dios en su vida, y al hacer eso, nosotros también hoy, podremos ver los resultados que Dios espera de cada uno de nosotros. En el versículo que leemos hoy, el procónsul vió lo que sucedió con Elimas, y creyó, no fue persuadido por las palabras de Pablo, sino por lo que él vió que hizo Pablo, y eso lo dejó maravillado. Muchas veces pensamos que el prepararnos muy bien para entregar una Palabra, eso convencerá a nuestra audiencia, pero la gente se convencerá más bien por lo que nos vea hacer a nosotros que por lo que hablamos, pues las acciones hablan más que las palabras. Procuremos pues nosotros, primero estar convencidos de lo que predicamos, y la Palabra del evangelio fluirá en nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.