“25. Pero dijo el rey (David) a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.

26. Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.”

2 Samuel 15:25-26

Cuando Absalón se levanta en contra de su Padre y lleva a cabo un golpe de estado, David huye con sus más cercanos al desierto, para no oponer resistencia a su hijo y evitar que este destruyera a Jerusalén, el relato dice que el sacerdote Sadoc lleva el Arca del pacto con ellos, pero David le ordena volver a la ciudad y poner el Arca en el Tabernáculo aduciendo que si Dios se agradaba de él, entonces él podría volver a ver el Arca y el Tabernáculo... y si Dios no se agradaba de él entonces que hiciera con él lo que bien le pareciere... y sigue hacia el desierto y sube a un lugar a adorar... creo que la humildad de David es lo que conquistó el corazón de Dios... Debemos aprender de David que no fue solamente un excelente adorador, sino más bien su vida era adoración, David era una ofrenda apartada para Dios, David era un Corbán...

Pastor Herman Gajardo P.