“20. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

21. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

23. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Juan 4:20-23

Interesante volver a leer este párrafo de las escrituras, en que el apóstol Juan escribe acerca de lo que Jesús habló con la mujer samaritana, pero no para satisfacer sus inquietudes y ayudarla, sino que Jesús aprovecha esta oportunidad para declarar y revelarnos a nosotros, las generaciones que vendríamos después, algo tan trascendental como lo es la Adoración al Padre.

Desde siempre los judíos, y todo el pueblo de Israel, sabían que el Templo, levantado en Jerusalén, era el lugar que Dios se comprometió a estar y recibir la adoración y devoción del pueblo, por lo cual el Templo jugaba un papel preponderante en la vida espiritual del pueblo, razón por la cual esta mujer siendo samaritana le pregunta a Jesús sobre cual es el verdadero lugar donde se debe adorar.

La respuesta de Jesús también nos sirve a nosotros en este tiempo de pandemia que estamos atravesando, pues no se trata de un lugar físico, como un Templo, o un lugar específico donde debemos adorar, pues enfatiza que lo primero es tener claro qué o a quien adoramos, no olvidemos nunca que Dios examina los corazones y hay quienes le adoran a Él y otros que no saben a quien adoran, porque no conocen a Dios. Aunque usted pueda ver mucha adoración, mucho impacto en las multitudes, el mejor espectáculo cristiano... nada de eso es válido para Dios si esos supuestos adoradores no conocen a Dios, solo saben de Él, pero nunca han estado con Él.

Por eso Jesús es firme en su declaración: “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Dios sigue buscando adoradores, que le adoren en espíritu y en verdad... la hora viene y ahora es...

“... Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano...” (Marcos 14:58)

“... que me pille la muerte cantando a mi Dios, y termine de cantar en el cielo...” (ACOA, 1974)

Pr. Herman Gajardo P.