“3. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”

Jeremías 31:3

En esta semana que termina hemos solo hablado del inmenso amor de Dios, era una semana en que en todo el mundo se celebró el Día del Amor y por ende la Semana del Amor, de ahí que era propicio aprender un poco más acerca del autor del amor, y escudriñar un poco en la Biblia para, una vez más, maravillarnos de qué manera Dios nos ama y aprender a amar como Él ama… ya sabemos que Dios es Amor, que su amor es inmedible, que nos ama a pesar de, que su amor es incomparable, y tantas y tantas cualidades que involucran su amor y que debemos imitar y aprender, para aplicarlas en nuestros relacionamientos, pues, de verdad, sabemos poco sobre cómo amar.

En el versículo que leemos hoy, nos habla acerca de que su amor es “eterno”, pues si Él es eterno, también lo es su amor, porque Él no cambia, Dios se mantiene inmutable, las circunstancias no lo afectan a Él, como nos afectan a nosotros, pues Él Es, su Nombre es Yo Soy, Él no tiene defectos, lo que Él dijo que era, lo es, y lo será, y su amor permanece para siempre, es eterno, y por consiguiente también “nos prolonga su misericordia”..!! Amén..!! Qué tremendo..!! Qué maravilloso..!! Cuando más necesitamos su amor y su misericordia, Él vuelve a acariciarnos con sus dulces Palabras, que siguen hoy más vigentes que nunca: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”… gracias Dios por tu gran amor y tu gran misericordia. Si tú necesitas de este amor, solo debes creer en Él y podrás sentirte amado y cobijado por sus brazos de amor.


Pr. Herman Gajardo P.