“13. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.”
Juan 15:13
Hoy muchos celebran el Día del Amor, hoy muchos se intercambian regalos en señal de amor el uno por el otro, hoy es un día especial en que muchos se comprometerán a amarse, habrá muchas promesas que intentarán cumplir, también hay algunos que, para ellos, este será un día para no celebrar, ni recordar, por alguna reciente ruptura en su relación, otros están esperando este día para declarar su amor, o algunos más osados, para comprometerse en matrimonio, y todos, cual más o cual menos, harán una evaluación de su relación amorosa actual, y dejarán todo en manos de lo que su corazón les dicte, pues para ellos, el corazón es el que manda, el corazón, dicen ellos, es el motor de una perfecta relación.
Pero, la Palabra del Señor nos enseña otra cosa, pues dice que “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;” (Jeremías 17:9), por lo cual, nosotros no podemos dejar que nuestro corazón sea el que decida lo que vamos a hacer, más bien somos nosotros los que debemos guiar al corazón a guardar lo que es bueno, en la Biblia encontramos este versículo: “Oye, hijo mío, y sé sabio, Y endereza tu corazón al camino”. (Proverbios 23:19), por lo tanto, depende de nosotros enderezar y guiar nuestro corazón. Somos nosotros los que decidimos a quién amar, lo que haremos y lo que no haremos. Nosotros activamos el amar, y no podemos dejar a merced de nuestro corazón nuestro destino.
Dios determinó amarnos, y aunque le hemos fallado su amor permanece fiel, no así nosotros que hemos mal aprendido a esperar que las cosas sólo sucedan, cuando se contrae matrimonio es “hasta que la muerte los separe”, sin embargo hoy es aceptado que es “hasta que el amor se acabe”, pero si imitamos a Dios, considerando que Él es amor, Él no simplemente “tiene” amor, pues Él “es” amor. Su amor no varía de acuerdo a las circunstancias, su amor no mengua, no se acaba, “nunca deja de ser”, y así lo demostró, pues el versículo que leemos hoy dice: “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos”, y Jesús murió por nosotros, para rescatarnos del mal, y darnos vida eterna. Hoy tu también tienes autoridad para demostrar tu amor, rescatar tu matrimonio, recuperar a tu hijo, volver a esa amistad perdida, y volver a darle el lugar en tu corazón al Verdadero Amor.
Pr. Herman Gajardo P.



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