“16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”
Juan 3:16-17
Estos versículos que leemos hoy, son los más representativos del maravilloso amor de Dios para con toda la humanidad, estas palabras fueron expresadas por Jesús mismo, en una de sus enseñanzas, y claramente podemos notar que para explicar de qué manera nos ama Dios, Jesús no lo asemejó con nada, pues su amor es incomparable, y solo dice “porque de tal manera”, tratando así de dar a entender y dar a conocer esta inmensa verdad de su amor por cada uno de nosotros, y dice abiertamente que el Padre entregó, o dió, a su hijo, “para que todo aquel que en Él cree”, dice “todo aquel”, no especifica que es un regalo solo para el pueblo judío, sino que amplía su plan de salvación para toda la humanidad.
Bendito sea el Señor, que tuvo misericordia de nosotros, los que vivimos en los confines de la tierra, y que fuimos incorporados en su plan de salvación, y que con solo creer en Jesús, podemos ser salvos de la condenación eterna, como dice el versículo “no se pierda, mas tenga vida eterna”, y además agrega en el versículo 17, algo trascendental, “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo”, considerando que la ley nos era contraria, por causa del pecado, por lo cual la venida de Cristo al mundo fue la única opción de librarnos de la muerte eterna, y el versículo termina diciendo: “sino para que el mundo sea salvo por él”, dando así por sentado, que su salvación era para todo el mundo. Y todo lo hizo, por amor a ti, y a mi. Y fue solo por amor.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.