“37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39. ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Romanos 8:37-39

Las sagradas escrituras nos enseñan que por medio del inmenso amor de Jesús, es que ahora somos más que vencedores, por eso hay muchos himnos y canciones cristianas que, considerando esto, dicen en sus estrofas: “fue su amor por mi”, ó “el amor de Dios es maravilloso”, ó “amor tan Grande”, ó “mas profundo que los mares, más ardiente que el sol”, alabando así su precioso Nombre, pues su demostración de amor, al morir en la cruz del calvario por nuestros pecados, es la prueba más tangible y certera que la humanidad tiene del gran amor de Dios.

La muerte de Jesús simboliza su victoria sobre toda tentación que usted o yo podamos padecer, por lo cual su muerte nos hace “más que vencedores”, pues Jesús murió en nuestro lugar y al resucitar declara toda victoria y la traspasa a nosotros, por lo cual “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”… amén..!! Gloria a Dios..!! Qué tremenda declaración..!! Nada nos podrá separar del amor de Dios..!! Su amor es eterno, permanece para siempre, y hoy sigue vigente para todos los que crean en Él y acepten que Jesús murió en nuestro lugar. Realmente, su amor es Verdadero Amor.

Pr. Herman Gajardo P.