“2. Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
3. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.”
Salmo 63:2-3
Siempre se ha dicho, y yo personalmente también lo he experimentado, que en medio de las circunstancias más adversas, Dios allí nos muestra su grandeza, y se mueve a nuestro favor de manera sobrenatural, ya sea en medio de enfermedades, problemas económicos, o de cualquier índole. Cómo pastor hemos visto el amor de Dios manifestarse inexplicablemente, lo cual nos hace aferrarnos más y más a su gracia y dirección. Los versículos que leemos hoy, los escribe el Rey David, en medio de difíciles circunstancias, pero comienza escribiendo: “Para ver tu poder y tu gloria”, él en su oración estaba buscando el rostro del Señor, con su corazón muy triste por el problema que le afectaba, pero su enfoque estaba puesto en adorar a Dios y así ver su poder y su gloria, de la misma manera que él lo había “mirado en el santuario”.
Luego, en el versículo 3, escribe: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”, o sea, ninguna circunstancia adversa que podamos experimentar, aunque afecte nuestra propia vida, no nos debería importar, pues la misericordia del Señor siempre será mejor para nosotros. Al entender esto, el salmista en medio de su pesar, reacciona diciendo “Mis labios te alabarán”, o sea, lo primero es adorar al Señor, como dice una canción: “En tiempos de guerra, nunca pare de adorar..”, la adoración trae como consecuencia la Presencia de Dios en medio nuestro, y nada es más importante que su Presencia.
Pr. Herman Gajardo P.


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