“18. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”
Isaías 1:18
Este versículo que leemos hoy, es un llamado al arrepentimiento, es el evangelio que ya se estaba predicando en tiempos del profeta Isaías, es el mismo sentir que impera en nuestra predicación de hoy en día, es la misma gran comisión entregada por Jesús a sus discípulos, el amor de Dios sigue vigente para salvar a los pecadores, en su primer discurso el apóstol Pedro dijo: “Arrepentíos y convertíos” (Hechos 3:19). El versículo de hoy dice: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta”, hay una premura de por medio, el tiempo que resta es breve, venid luego dice el Señor, no es la buena intención del profeta, ni de los evangelistas de hoy, es Dios mismo invitándonos a recibir su regalo de salvación.
Luego, el versículo continúa diciéndonos: “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos”, la grana es de color rojo oscuro y fuerte, y aquí la escritura lo utiliza como un ejemplo del poder de Dios para limpiar nuestros pecados y dejarnos blancos como la nieve. Para enfatizar este proceso, después agrega: “si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”, la sangre derramada por Jesús en la cruz del calvario, tiene poder para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, el llamado de Dios es a creer y aceptar el sacrificio de Jesús, que murió en nuestro lugar, por causa de nuestros pecados, y nos da su salvación, para vivir eternamente.
Pr. Herman Gajardo P.


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