“14. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

15. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.”

Hechos 16:14-15

Siguiendo las instrucciones del Espíritu Santo, el apóstol Pablo llega a una ciudad de Macedonia llamada Filipos. En ese lugar había un río, en cuya orilla se reunía un grupo de mujeres a orar, Pablo se acercó al grupo y les habló acerca del evangelio de Jesucristo a las mujeres allí reunidas, “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía” (vv. 14), si ponemos atención al relato, nos daremos cuenta que el Espíritu Santo tocó el corazón de Lidia, y la hizo estar atenta, ella era una adoradora y estaba expectante de saber más acerca quien era Jesús.

Luego, en el versículo 15, leemos: “Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos”, o sea Lidia aceptó a Jesús como Señor de su vida, y de inmediato se bautizó, y además compartió esto con su familia, y ellos también creyeron y fueron bautizados, lo cual produjo en ellos una inmensa alegría, por lo que Lidia los obliga a quedarse en su casa y atenderles. Es interesante notar que Lidia fue elegida por Dios para abrir el cauce de bendición preparada para Macedonia, en donde el Señor sería glorificado.

Pr. Herman Gajardo P.