“1. Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.
2. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.”
Hechos 15:1-2
La predicación del evangelio de Jesucristo, en sus inicios alcanzó primero a los judíos, los cuales al convencerse que Jesús era el Cristo comenzaron a compartirlo y a enseñarlo a sus congéneres, luego, al viajar fuera de Judea, también anunciaban las buenas nuevas de salvación, pero en el versículo 1, que leemos hoy, dice: “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos”, o sea, predicaban de Jesucristo, pero querían influir entre los nuevos creyentes, los cuales no eran judíos, que debían circuncidarse para ser partícipes de la salvación alcanzada por Jesús, con su muerte en la cruz, pero a Pablo y a Bernabé, este planteamiento no les pareció bien, pues consideraron que no era necesario que los ritos de la ley mosaica los gentiles las acataran.
Luego, en el versículo 2, leemos que esta contienda causó una gran discusión entre los apóstoles y los seguidores de Jesucristo, por lo cual , Pablo y Bernabé, junto a otros, viajan a Jerusalén para tratar este asunto junto con los apóstoles y ancianos de la iglesia naciente. Claramente, había una contienda que debía ser tratada y llegar a un acuerdo. Muchas veces podemos tener un personal punto de vista en relación a un concepto bíblico, pero solo debe ser doctrina si la Biblia lo avala con claridad.
Pr. Herman Gajardo P.


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