“5. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6. el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
7. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.
8. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.”
1 Timoteo 2:5-8
Qué tremenda verdad nos enfatiza esta Palabra que leemos hoy: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Maravilloso. Esta es una declaración fundamental que nunca se nos debe olvidar. Solo Jesús es nuestro mediador, no hay otro, ni nunca habrá otro u otra. Jesús fue quien dió su vida por nosotros en esa cruz, y Dios “le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre..!!” (Filipenses 2:9-11).
El apóstol Pablo maravillado de esto declara en el versículo 7, que él “para esto fue constituido predicador y apóstol”, para enseñar a los gentiles (a los no judíos) en fe y verdad. Que tremenda revelación recibió Pablo, y la deja por escrito para que todos supiésemos y reconociésemos la divinidad de Cristo.
En el versículo 8, se nos insta a “orar en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda”, nuestra oración debe hacerse a Dios, en el Nombre de Jesús, pues Él es nuestro mediador, y el levantar manos santas se refiere a que la muerte de Jesús, nos perdona, nos limpia y nos santifica, así que, si dependemos de Él, y obedecemos sus mandamientos, podemos levantar nuestras manos con la certeza que en nuestro corazón no hay ira, ni contienda, pues ahora somos “nuevas criaturas” y nuestra oración llegará a la Presencia misma del Padre Celestial.
Pr. Herman Gajardo P.


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