“1. Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos.
2. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
3. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.
4. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar:
5. ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?
6. Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.”
Juan 12:1-6
Lázaro, el que Jesús había resucitado de entre las muertos, ofrece una cena a Jesús en su casa, junto a sus dos hermanas, Marta y María. Seguramente Lázaro era muy popular y conocido entre la gente, debido al poderoso milagro hecho por Jesús en él, lo cual también había provocado mucha rabia entre los fariseos, y para ellos no era una persona grata, quizás esa sea la reacción de quienes no asumen ni creen en el inmenso poder de Dios y quieren a toda costa opacarlo.
Mientras estaban cenando, y obviamente Marta servía, su hermana María aprovechó esa hermosa oportunidad que Jesús estaba en su casa, y trae un costoso perfume de nardo puro, con el cual unge los pies de Jesús, y con su cabello los enjugó, dicen las escrituras, y toda la casa se llenó del olor de ese perfume. Pero, en medio de esa personal muestra de adoración de María, igual surgió la postura de quienes no les gusta la adoración y abiertamente muestran su desaprobación.
En este caso, la pregunta fue de porqué mejor no se vendió ese perfume y con el dinero se hubiese ayudado a los pobres… o sea para ellos la adoración tiene cero importancia, y no es necesario invertir en ella, ni tiempo, ni recursos, y si alguien lo hace, lo ven como un gasto mal hecho. Considerando que la Biblia contiene muchos versículos que instan al pueblo a adorar, pues fuimos creados para adorar al Señor, una de las razones reveladas en el párrafo bíblico que leemos hoy, era la codicia y el amor al dinero, pues la persona que habla en contra, era ladrón y sustraía para sí lo recolectado. Dios tenga misericordia de aquellos que piensan así, y les de la oportunidad de cambiar sus puntos de vista y le entreguemos todos a Dios la adoración que le corresponde.
Pr. Herman Gajardo P.


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