“6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
Isaías 9:6-7
Estamos muy próximos a celebrar el nacimiento de Jesús, aunque para muchos no es el día exacto, pero es un día en que todo el mundo se aparta para recordar este magno acontecimiento, creyentes y no creyentes saben que un día nació entre nosotros Jesús, el Salvador, y directa o indirectamente en todo el mundo se rinde honor y loores a un niño nacido en un pesebre en un lugar llamado Belén de Judea, dando así el inicio de un nuevo tiempo para la humanidad, de hecho el tiempo se divide entre antes de Cristo y después de Cristo.
Pero la oscuridad reinante en el mundo actual, como hablábamos en el blog de ayer, se esmera en restarle la importancia debida al hijo de Dios entre nosotros, a Emmanuel como estaba profetizado, y han reemplazado la festividad por cosas sin sentido, como el viejo pascuero, papá Noel, o cómo le llamen, árbol de navidad, comidas familiares, intercambio de regalos y un sinfín de acciones que para todo el mundo simbolizan esta fecha, olvidándose que el que nació es el Admirable, el Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, el Príncipe de paz..!!
Que las ideas del mundo en relación al nacimiento de Jesús, no opaquen la honra y la gloria que el Señor Jesucristo merece, y no solo en Navidad, sino cada día de nuestra existencia acá en la tierra, que no se nos vaya la vida buscando infructuosamente lo mejor para nosotros y nuestra familia, pues lo mejor ya está entre nosotros, se llama Jesús, y nada es más importante.
Pr. Herman Gajardo P.


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