“34. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Juan 13:35-35
Para los judíos los mandamientos eran más que suficientes, y ellos se esforzaban en cumplirlos al pie de la letra, desde niños comenzaban a respetar la ley, a obedecerla, e incluso aprendérsela de memoria, los fariseos eran celosos de la ley mosaica, eran apartados para estudiar y enseñar la Palabra… y de repente, aparece Jesús, que para ellos, aparentaba hacer el bien, pero además, era poderoso en la Palabra, hacía milagros, predicaba el evangelio, y la gente creía en Él, algunos decían que era el Cristo, el Mesías descrito en las escrituras, todo lo cual se salía de los cánones religiosos aprendidos y la conmoción social era muy difícil de confrontar.
Además de todo esto, Jesús, se atreve a agregar un nuevo mandamiento, lo cual, para los religiosos y estudiosos, era una abierta herejía… pero Jesús no se inmuta, a pesar de las circunstancias adversas a su ministerio, Él estaba capacitando a doce discípulos para fundamentar Su Iglesia y continuar con su labor de dar a conocer el mensaje del evangelio… las multitudes le seguían fervorosamente, y Jesús insistía en que sus oyentes tuvieran muy claro que este nuevo mandamiento debe obedecerse cabalmente, pues el amarse los unos a los otros es básico en la vida de los que creemos en Él y seguimos sus mandamientos, además, Jesús mismo da ejemplo con su vida, demostrando su amor para con todos, aún para con sus enemigos, y eso Él sigue enseñando.
Hoy, en medio de la congestión social que se vive alrededor del mundo, necesitamos conocer y obedecer este nuevo mandamiento, ponerlo en práctica, amándonos los unos a los otros, de tal forma de ser referentes de las enseñanzas de Jesús, y que todos nos conozcan como sus discípulos, debemos marcar una diferencia entre el fingido y condicionado amor del mundo, por el amor de Dios en nosotros, que sobrepasa todo entendimiento.
Pr. Herman Gajardo P.



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