“34. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
35. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Juan 14:34-35
Jesús instituyó un nuevo mandamiento, pero no se trataba del onceavo mandamiento, no era uno adicional, sino más bien inclusivo en los 10 mandamientos de la ley mosaica, de hecho Jesús hizo énfasis en que: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”, eran los principales mandamientos, por lo cual no se trataba de algo que no estaba ya implícito, sino que más bien quiso reforzar el amor como la energía vital entre los hijos de Dios, por lo cual establece: “que os améis unos a otros, como yo os he amado”, poniéndose como ejemplo de amor.
En el versículo 35, enseña sobre la importancia del amor, al decir: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”... verdaderamente debemos entender que amarnos es el reflejo de Dios en nosotros, por lo tanto, quienes nos rodean, podrán darse cuenta que somos discípulos de Cristo si tuviésemos amor los unos con los otros.
No podemos ser un mal referente del amor de Dios, pues si predicamos acerca de un Dios de amor, debemos demostrarlo con nuestro accionar, con nuestra deferencia, con nuestra empatía con los necesitados, con los desvalidos, con aquellos que no nos escuchan pero nos observan, el amor de Dios debe brillar siempre en nosotros, solo así seremos reconocidos como verdaderos discípulos del Maestro de Galilea.
Pr. Herman Gajardo P.


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