“11. y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.”
Colosenses 4:11
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nombra a un hermano de nombre Jesús, al cual lo llamaban Justo, y que, junto con Marcos, eran los únicos judíos que estaban con Pablo en el trabajo de compartir el evangelio a los gentiles, esto es, a los que no eran judíos, considerando que la mayoría de los judíos creyentes estaban apoyando a Pedro en la difusión del evangelio pero solo entre los judíos, como lo describe el libro de Hechos, y Pablo fue enviado a los gentiles. En el versículo leído, Pablo hace mención especial de estos dos hermanos diciendo: “son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios”, por lo cual se deduce que no le era fácil el trabajar en la obra del Señor, y anhelaba una mayor ayuda, pero no por el, sino por la falta de obreros dispuestos a predicar el evangelio… este mismo sentir de Pablo, aún perdura en nuestros días, pues tenemos mucho trabajo que hacer, y son pocos los comprometidos con la obra del Señor.
Luego, el versículo termina con la siguiente declaración de Pablo: “y han sido para mí un consuelo”, con esto, Pablo abre su corazón y muestra sus sentimientos de agradecimiento por contar con dos buenos colaboradores, los cuales trabajaban arduamente con él en el ministerio dado por el Señor, pues ellos, como decimos los chilenos, estuvieron con él “en las buenas y en las malas”, sin transar, sin titubear, sin desmoralizarse, fieles, y leales en todo tiempo. Dios permita que nosotros asumamos también ese desafío de fidelidad y lealtad para con nuestros compañeros de milicia, que trabajan arduamente en su obra.
Pr. Herman Gajardo P.


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