“17. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!”
Salmo 139:17
Es interesante seguir leyendo este salmo de David, y darnos cuenta de cómo fluía su corazón en agradecimiento a tantas cosas que había experimentado desde que era un niño, desde que dignamente estaba a cargo de cuidar las ovejas de Isaí su padre, y en donde comenzó a conocer el cuidado de Dios por su vida y su entorno. Es posible que alguno de nosotros no haya conocido a Dios desde pequeño, pero tenga usted la seguridad que Dios estaba allí contigo, pues ignoramos de todos los peligros de los cuales Él nos ha librado, y esto no se trata solamente de un asunto de fe, sino de reconocer la grandeza y misericordia de Dios por cada uno de nosotros. En el versículo que leemos hoy, dice: “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!”, ¿y cómo conocer los pensamientos de Dios?, pues simplemente leyendo las sagradas escrituras que contienen sus mandamientos, sus leyes, sus preceptos, y su plan de salvación para nosotros.
Luego, el versículo dice: “¡Cuán grande es la suma de ellos!”, Amén..!!, o sea, si solo uno de sus pensamientos es bueno, entonces es imposible para nosotros establecer un parámetro de grandeza si sumamos todos sus pensamientos, es como cuando un niño expresa cuánto ama a su padre o a su madre, y solo llega a decir “de aquí hasta la luna”, o “más que el universo”, pues trata de imaginar algo muy grande, pero Dios es más grande que todo lo imaginable, mucho más que todo el universo, y nosotros somos tan insignificantes al lado de su grandeza y majestuosidad, bien escribe David en otro salmo: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” (Salmo 8:4-5). Maravilloso Dios.
Pr. Herman Gajardo P.


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