“7. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”
Salmo 139:7
Otro de los maravillosos atributos de Dios es su Omnipresencia (que está presente en todas partes), y al entender esta cualidad exclusiva de Él, podemos comprender lo que David escribió en este versículo que leemos hoy: “¿A dónde me iré de tu Espíritu?”, pues David estaba consciente, que Dios está en todas partes a la vez, y que no existe lugar donde alguien pueda huir de Él, y esto es así, pues la grandeza y soberanía de Dios lo dispuso así, para estar siempre presente, de hecho, uno de sus nombres es “Jehová-Sama”, que significa “Dios está presente”, o “Dios está aquí”, y también “Dios está ahí” (Ezequiel 48:35). Considerando esto, podemos entender que su Espíritu lo llena todo.
Luego, el versículo agrega: “¿Y a dónde huiré de tu presencia?”, su Presencia, su Espíritu, su Persona, es algo que nuestra mente no lo puede entender ni discernir, es algo tan grandioso, tan glorioso, que está fuera de nuestro alcance el comprenderlo. Pero un día llegó Jesús, a vivir entre nosotros, y Él vino a darnos a conocer al Padre, a enseñarnos de su reino celestial, y dijo que Él y el Padre eran uno, en otras palabras Jesús es el: “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6), y nos dejó a su Espíritu Santo, para que estuviera con nosotros, entonces, ¿cómo huir de su Presencia, si es lo más maravilloso para nuestras vidas?, Dios nos ve, nos ama y quiere estar con nosotros. No sigas huyendo, vuelve a los brazos del Padre.
Pr. Herman Gajardo P.


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