“11. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.”

Salmo 16:11

En este versículo que leemos hoy, el salmista, inspirado por el Espíritu Santo, profetiza sobre lo que Dios nos mostraría: “la senda de la vida”, y que hoy sabemos es Jesucristo, quién dijo de sí mismo: “Yo soy el Camino”, descartando de plano que exista otro camino para llegar al Padre, o sea Jesús es la senda de la vida, que habló el Rey David cuando escribió este salmo, y el versículo continúa diciendo además: “En tu presencia hay plenitud de gozo”, y esto se cumple al creer en Jesús y en su evangelio, al aceptar a Jesús en nuestro corazón y entregar nuestra vida en sus manos, pues el gozo del Señor se activa y se manifiesta dentro de nosotros, y al estar en su Presencia comprobamos y experimentamos la plenitud de su gozo.

El versículo termina con la siguiente declaración: “Delicias a tu diestra para siempre”, y esto no es otra cosa que ratificar que al estar en su Presencia, cobijados por Dios, y dependiendo de Él, es una delicia, algo muy bueno, un placer único e intenso, pues Dios mismo está a nuestro lado, en todo lo que hagamos, en todo lo que emprendamos, en todo lo que planifiquemos hacer, y el miedo a la incertidumbre queda atrás, y aunque el enemigo se levante fuerte contra nosotros, en Dios estamos seguros y confiados. Si usted ha puesto su confianza en el Señor, nada de lo adverso que hoy está ocurriendo en el mundo nos afectará, pues ahora estamos en sus manos.


Pr. Herman Gajardo P.