“9. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,
10. Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.”
Salmo 139:9-10
El hecho de saber que Dios está en todas partes, no solo se trata de reconocer y admirar su omnipresencia, sino más bien de tener siempre presente que, si Él está, entonces podemos contar con su Presencia a nuestro favor, pues, si leemos bien estos versículos, el salmista nos lleva hasta esa finalidad. David, poéticamente escribe, en el versículo 9: “Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar”, o sea, si me dejase llevar por la luz del amanecer, cuando mis ojos contemplan el horizonte al otro lado del mar, considerando hasta donde mi vista puede alcanzar, allá muy lejos, sé que Dios también está.
Luego, en el versículo 10, concluye: “Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra”, en otras palabras, si Dios está en todo lugar, entonces donde yo esté, y también donde tú estés, la mano del Señor nos guiará, nos mostrará el camino, nos enseñará a andar por él, y, como el profeta Isaías, un día escribió: “…sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará” (Isaías 35:8), Amén..!!, Gloria a Dios..!!, pues el salmista ya estaba profetizando acerca de Jesús, el mesías que vendría a salvarnos, pues, de la misma manera que Dios usó a Moisés para sacar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, nos ha enviado a su hijo Jesucristo, quien es el camino, la verdad, y la vida, para sacarnos de este mundo de pecado y llevarnos hasta su reino celestial. Bendito sea el Señor..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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