“13. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

14. anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

15. y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Colosenses 2:13-15

Por el hecho de haber nacido en pecado, pues eso heredamos en nuestra naturaleza humana, cada uno de nosotros somos culpables de muerte por causa del pecado, y esto debido a que Dios, en su justicia, decretó que “la paga del pecado es la muerte”, y el apóstol Pablo lo ratifica al escribir en una de sus cartas que: “por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios”, por lo cual, lo más cruel y nefasto nos esperaba en nuestro futuro, pero un día, vino Jesús, y todo cambió a nuestro favor, y, como dice el versículo 13 que leemos hoy, “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados”…

No hay duda alguna que Dios nos vió, y nos amó tanto que, sabiendo nuestro futuro, tuvo misericordia de nosotros y nos envió un Salvador, a su hijo Jesucristo, para librarnos de la condenación eterna, el cual, con su sacrificio en la cruz del calvario, “anuló el acta de los decretos, que había contra nosotros”, aquellos decretos que Satanás, a toda costa, quería que se cumplieran y que ninguno de nosotros se salvara, y muriésemos irremisiblemente, pero Jesús lo cambió todo por amor a nosotros, y clavó esos decretos en la cruz, dando por pagada la sentencia, y dándonos libertad y vida eterna… y más aún, “despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”, declarando así su gran victoria..!! Gloria a Jesucristo, nuestro redentor..!!


Pr. Herman Gajardo P.