“11. a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.”

Tito 1:11

El caballo de Troya es un excelente ejemplo de las nefastas consecuencias del engaño, pues representa muy bien lo que el enemigo logra introduciendo solapadamente un evangelio corrompido, o más bien tergiversado, ya que producirá un total trastorno de los fundamentos que Jesús nos dejó establecido con sus enseñanzas claras, y que no ameritan planteamientos filosóficos, modernistas o renovados, como algunos han adoptado, considerando un montón de mentiras y engaños que el enemigo ha sembrado en falsos profetas de este tiempo, auto denominados apóstoles que no lo son, y en líderes embaucadores, los cuales “trastornan casas enteras”, como dice el versículo que leemos hoy, y “a los cuales es preciso tapar la boca”, como nos aconseja el apóstol Pablo en esta carta a Tito, su verdadero hijo en la fe, y también a nosotros hoy para estar preparados para tomar acciones concretas en contra de tantos engañadores.

Debemos estar alertas y sujetos al Espíritu Santo, quien está con nosotros, y nos guía, y nos enseña lo verdadero, y nos fundamenta en la fe que es en Cristo Señor nuestro, en el cual no hay nada oculto, y nos enseña a nosotros a ser fieles representantes del santo evangelio, el cual debemos dar a conocer a todos, y dándonos nosotros mismos en favor de predicar a Cristo, y que Dios cumpla su propósito de salvación para aquel que cree, y no permitir que algunos sigan “enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene”, pues Dios no desconoce sus malvadas intenciones.

Pr. Herman Gajardo P.