“15. Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo.
16. Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente.”
Salmo 145:15-16
Que maravilloso es leer estos versículos de hoy y darnos cuenta de la tremenda confianza que tenía David en Dios, pues aquí, él asegura con mucha certeza que lo que escribe es una realidad irrefutable, que no merece ninguna discusión, y David verdaderamente tenía mucha experiencia al respecto, pues una y otra vez, Dios le había mostrado su poder. En el versículo 15, leemos: “Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo”, o sea, David había entendido a cabalidad que debemos aprender a esperar solo en Dios, pues solo de Él viene nuestro socorro, nuestra ayuda, nuestro auxilio, y la respuesta del Señor siempre llegará, pues Él es nuestro sustento, nuestra vida está en sus manos, y todo lo que necesitemos vendrá de Él.
En el versículo 16, leemos lo siguiente: “16. Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente”, si Dios abre su mano, entonces nada ni nadie podrá detener su bendición sobre nosotros, y sus bendiciones sobreabundarán en nuestra vida. David así lo había experimentado, por lo cual así lo describe. Dios no es una opción de bendición, Él es nuestra bendición, y su Presencia es todo lo que necesitamos, si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31). Aprendamos de David y pongamos toda nuestra confianza en el Señor, pues Dios es el mismo ayer, hoy, y por siempre. Propóngase en su corazón asistir este domingo a la Iglesia y adore al Señor junto a su congregación. Les esperamos.
Pr. Herman Gajardo P.


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