
“1. Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas.
2. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
3. Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
4. Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.
5. Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.”
Salmo 148:1-5
David era un adorador innato. Estoy seguro que desde niño él aprendió a alabar y a adorar al Señor mientras realizaba sus deberes, quizás cuando jugaba, o cuando aprendió a tocar algún instrumento, incluso cuando se esforzaba en construir y diseñar nuevos tipos de instrumentos, y todo lo hacía con un objetivo muy claro para el: Bendecir a Dios.
Uno de los tantos legados que David nos dejó es precisamente el de alabar y adorar a Dios siempre, de día o de noche, no importando las circunstancias, en todo tiempo, aunque haya guerra a nuestro alrededor, aunque un ejército acampe contra nosotros, y un sinfín de situaciones que podríamos experimentar en nuestra vida, en todas ellas debe siempre haber en nuestros labios alabanza y adoración al único que es Digno de recibir la gloria y el honor.
Hoy es día del Señor, aunque hemos aprendido que todos los días son de Él, pero hoy es Domingo y es el día que apartamos para alabar y adorar a nuestro gran y único Dios. El salmo que leímos nos insta a alabar al Señor y hoy tenemos la oportunidad de unirnos en alabanza y adoración junto a millones que cantarán y bendecirán el Nombre del Señor en toda la tierra, porque su gloria lo llena todo. No olvide conectarse hoy vía Online y participe activamente junto a su familia de alabar al Señor y escuchar una Palabra para nuestras vidas.
Pr. Herman Gajardo P.


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