“19. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,”
Hechos 3:19
A pesar del ambiente tosco y menospreciante, de los fariseos y religiosos de la época en que esto estaba ocurriendo, el poder del Espíritu Santo se estaba dando a conocer, poniendo denuedo en los creyentes, para proclamar las verdades del evangelio de Jesucristo, a todos los que se sentían sedientos de saciar su hambre espiritual, y todo esto era debido a los prodigios que estaban viendo hacer a los discípulos, los cuales estaban siendo usados poderosamente por el Espíritu Santo derramado sobre ellos, por lo cual, la gente estaba conmocionada por lo que estaba sucediendo, y querían saber más acerca de esto, ante lo cual, el apóstol Pedro, al terminar su discurso, les dice: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados”, conminándolos a ponerse a cuentas con Dios, y aceptar que Jesús era el Cristo, el hijo del Dios Verdadero.
El versículo, que leemos hoy, termina con la siguiente declaración: “para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”, Amén..!!, Gloria a Dios..!!, qué tremenda verdad..!!, pues al estar a cuentas con el Señor, inevitablemente, lo mejor de Dios comienza a venir sobre nuestras vidas, el descanso prometido por Jesús al venir a Él, comienza a cumplirse, y es una realidad, la paz del Señor inunda nuestros corazones, y el gozo del Señor es nuestra fortaleza, las inseguridades, las inquietudes, los desánimos, las tristezas, todo aquello que antes nos afectaba, ahora con Jesús viviendo y reinando en nuestro corazón, todo se ha disipado, y su maravillosa Presencia nos cobija bajo sus alas.
Pr. Herman Gajardo P.


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