“22. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24. diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.”

Hechos 27:22-24

El viento era muy fuerte, la embarcación no resistiría, el miedo de los tripulantes, y de los otros presos que acompañaban al apóstol Pablo, era evidente, ante las circunstancias adversas debido al mal tiempo. Al igual que hoy, la incertidumbre política, social, y moral, está al acecho, y lo podemos palpar en el ambiente, al ver las noticias, el aumento de la delincuencia, la rebeldía hacia las autoridades, la permisividad impuesta por minorías, la desunión imperante, los desacuerdos frente a cómo enfrentar los desafíos institucionales, legislativos, de gobierno, todo esto trae desaliento, tristeza, pesimismo… en la Biblia dice: “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:30-31). Dios es la respuesta.

En los versículos que leemos hoy, Pablo exhorta a sus compañeros de viaje a tener buen ánimo, porque el ángel del Señor se le apareció y le dijo: “Pablo, no temas”, y eso es lo que Dios nos sigue diciendo hoy: “No temas”, pues su propósito se cumplirá en nosotros. Dios está con nosotros. Confiemos en Él.

Pr. Herman Gajardo P.