“13. el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

14. en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

Colosenses 1:13-14

Que tremenda revelación de la persona de Jesucristo tuvo el apóstol Pablo, pues es hermoso y conmovedor ser enseñados por sus escritos, los cuales indudablemente fueron inspirados por el Espíritu Santo, con el cual, Pablo tenía un personal relacionamiento que nosotros debemos también tener. En el versículo 13 que leemos hoy, nos dice: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas”, Amén..!! Dios pagó el precio de nuestra líbertad, dándonos a su hijo Jesucristo para que muriese en nuestro lugar, y con su muerte nos libró de la muerte eterna, nos sacó de las tinieblas que imperaban en nuestra vida, y todo lo hizo simplemente porque Dios nos amó… y el versículo concluye diciéndonos: “y trasladado al reino de su amado Hijo”, Gloria a Dios..!!, pues lo que era de su hijo, Él quiso compartirlo con nosotros, en cumplimiento a lo descrito en Juan 17:24, cuando Jesús oró: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”.

El versículo 14 nos revela algo grandioso y poderoso acerca de Jesucristo: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”, la palabra redención, según el diccionario: “denomina la acción y efecto de redimir. En este sentido, puede referirse a la liberación de personas de alguna condición (esclavitud, prisión), de una situación (un vejamen, un dolor, un castigo)”, además dice: “Redención puede significar liberar bienes o títulos empeñados o hipotecados, o comprar nuevamente aquello que se había vendido”, o sea, Jesús con su muerte compró nuestras vidas que estaban bajo la maldición del pecado, y nos perdonó, y nos redimió. Bendito sea el Señor.

Pr. Herman Gajardo P.