“7. Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

8. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”

Santiago 5:7-8

La paciencia es una cualidad difícil de dominar, la mayoría de nosotros normalmente somos impacientes, y cada vez que nos ocurre algo en que debemos ser pacientes, no logramos soportar la espera y esta termina transformándose en un agobio que rompe nuestra calma, y por consiguiente, las consecuencias por nuestra falta de paciencia pueden ser nefastas e incontrolables; el apuro, la velocidad con que buscamos respuestas o soluciones siempre nos juegan en contra, queremos todo rápido, respuestas instantáneas, escuchar la palabra “esperar” nos pone de mal genio, esperar en la fila de un banco, esperar en la caja del supermercado, esperar que abran la oficina, esperar la respuesta de un examen médico, esperar un ascenso en el trabajo, esperar que llegue fin de mes, esperar, esperar, esperar; no nos gusta esperar. Así somos.

Pero los versículos bíblicos que leemos hoy, nos enseñan que debemos “tener paciencia hasta la venida del Señor”, y nos entrega el ejemplo de los labradores que esperan la lluvia, y esperan con paciencia ver el fruto de su trabajo en la cosecha. El profeta Jeremías también escribió: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová” (Lamentaciones 3:24-26), debemos aprender a esperar en el Señor, pues todo lo que necesitamos es su gracia y su misericordia, y así, obedecer y cumplir el versículo 8 que nos dice: “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”. Jesús viene pronto por su Iglesia. Prepárate.

Pr. Herman Gajardo P.