“7. Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
8. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
9. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.
10. Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.”
Santiago 5:7-10
Al leer su Palabra, nos encontramos con muchos ejemplos de paciencia, que debieron aprender los numerosos hombres de Dios a través de complejas situaciones que enfrentaban, algunos incluso una y otra vez, pero ninguno se rindió, ninguno rechazó la promesa del premio del supremo llamamiento que estaba impregnado en sus vidas.
A cada uno de nosotros nos llamó Dios y nos apartó para cumplir el propósito que Él preparó para que desempeñásemos con nuestra existencia, y obviamente muchas situaciones adversas hemos tenido y muchas otras tendremos que enfrentar, pero en cada una de ellas ha estado y seguirá estando a nuestro lado nuestro maravilloso Dios.
Mientras tengamos vida, debemos seguir pregonando las verdades del evangelio santo, sin transar, sin desmayar, afirmando nuestros corazones en el Señor que pronto viene a buscar a su Iglesia, aunque el mundo se esmere en tratar de separarnos de Dios y de sus mandatos, establecidos en su Palabra, nosotros más nos aferramos y procuramos no desobedecer ninguno de sus mandamientos, y todo esto es un proceso que debemos aceptar y cumplir con mucha paciencia, sabiendo que siempre el Señor está en nosotros fortaleciéndonos.
Pr . Herman Gajardo P.


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