“8. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo.”

Salmo 33:8

Según el diccionario de la RAE, temor, a Dios, es: “Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios. Es uno de los dones del Espíritu Santo”; si bien es cierto el temer tiene que ver con miedo, la Biblia nos enseña a temer a Dios, pero, como está definido por la RAE, se trata de un miedo reverencial, respetuoso, más bien de reconocimiento de su poderío, su majestuosidad, su grandeza, su soberanía, contra lo cual jamás debemos oponernos; pero hay quienes irrespetuosamente despotrican en contra de Dios, se quejan porque Dios no interviene frente a la desigualdad social, frente a las catástrofes, e incluso hasta llegan a culpar a Dios por un caos difícil de soportar, y se rebelan en contra de su divinidad, pero se olvidan, o no saben, que Él es Soberano, que nuestra vida está en sus manos, que Él siempre tiene la última Palabra, y que las Sagradas Escrituras nos enseñan: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

En el versículo que leemos hoy, David, muy consciente de quién es Dios, nos enseña: “Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo”, David sabía quién era Dios, sabía que es Poderoso, que en su mano está todo el poder, por lo cual, con su escrito, nos anima a temer delante de Dios, que aún la tierra, la naturaleza, tema a Jehová, pues de Él depende nuestra existencia, Él proporciona el aire para respirar, y un Salmo nos recuerda que: “Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya” (Salmo 150:6). Si usted no teme al Señor, debería hacerlo, hay quienes le perdieron el temor, o sea, se rebelaron en su contra y en contra de su Palabra, pero ellos tendrán que dar cuenta de sus acciones. Usted, reciba el regalo de su salvación en su corazón, se llama Jesucristo.

Pr. Herman Gajardo P.