“10. He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.”

Isaías 48:10

Este versículo que leemos hoy, es un hermoso mensaje de Dios para cada uno de nosotros, pues nos recuerda lo que hizo el Señor al darnos salvación, el versículo comienza diciéndonos: “He aquí te he purificado”, la Palabra escrita nos enseña que “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), por lo cual, su muerte en la cruz del calvario, nos limpia, nos purifica, y todo el pecado que había en nosotros Jesús lo llevó, como estaba profetizado: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6), de manera que Dios, en Jesús, cumplió su promesa de purificarnos, como dice su Palabra, y su maravillosa gracia se hizo presente entre nosotros, y nos sacó de muerte a vida, y nos rescató de las tinieblas y nos trajo a su luz admirable.

El mismo versículo también incluye la frase: “te he escogido en horno de aflicción”, y esto nos enseña que Dios nos vió en nuestra condición, pues Él siempre está en control de todo, y Él permitió que viviésemos situaciones adversas, incluso aún cuando ya estábamos en sus caminos, muchas veces angustiados, maltratados, menospreciados, cansados, agotados… pero Él ahí nos escogió, cuando pasábamos por el fuego, Él estaba con nosotros, cuando pasábamos por las aguas no nos ahogamos, porque Él estaba con nosotros, para fortalecernos, para animarnos, para levantarnos tendiéndonos su mano de amor y misericordia. Grande es Dios y digno de suprema alabanza..!! Solo Dios puede sacarnos del desierto, del fuego, y de la tempestad, porque somos sus escogidos. Solo Él es nuestro socorro, solo Él es nuestro pronto auxilio. Ven a cobijarte bajo sus brazos de amor.

Pr. Herman Gajardo P.