“1. Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.”

Salmo 145:1-2

Este salmo ha sido musicalizado y lo cantamos con frecuencia en nuestros Cultos de Adoración al Señor. David lo escribe pensando en la bondad y el poder de Dios, pues así lo dice en su título. En el primer versículo dice: “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey”, el diccionario define la palabra exaltar como “Elevar a alguien o algo a gran auge o dignidad”, pero Dios en sí ya es excelso, nada es más alto que Él, por lo tanto, entendemos que David al reconocer su grandeza, brota desde su corazón el escribir y publicar acerca de la majestuosidad de Dios, y lo exalta, pues Dios es excelente, elevado, eximio, ilustre, insigne, eminente, nadie como Él, y además enfatiza en que es su Dios, y su Rey. Luego, el versículo dice: “Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre”, Amén..!!.

En el versículo 2, leemos: “Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre”, Gloria a Dios..!!, cada día que vivimos es una oportunidad para bendecir al Señor, para hablar de Él, para publicar sus maravillas, y dar a conocer las buenas noticias del evangelio, y en nuestra boca, en nuestra mente, y en nuestro corazón habrá siempre una alabanza, la cual con todas nuestras fuerzas debemos elevar al Señor mientras estemos aquí en la tierra, y luego cuando estemos con Él por toda la eternidad. Te exaltaré, mi Dios, mi Rey..!!

Pr. Herman Gajardo P.