“29. para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mi.”
Colosenses 1:29
El apóstol Pablo sigue enseñándonos, con mucha vehemencia y autoridad espiritual, acerca del ministerio de la evangelización, lo cual le apasiona, y por lo mismo se pone como ejemplo, o un referente a imitar, tal como en el versículo que leemos hoy, nos dice: “para lo cual también trabajo”, pues él trabajaba a tiempo y fuera de tiempo, y lo mismo le insta a Timoteo en una de sus cartas (2 Timoteo 4:2). Jesús mismo en cierta ocasión dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17), y al trabajo que se refieren aquí es precisamente lo relacionado con cumplir el enfoque motivador del propósito de Dios, esto es, dar a conocer el mensaje de Salvación, a pesar de las adversidades, a pesar de la incredulidad de los oyentes, a pesar de nuestros propios planteamientos, a pesar del agobio, a pesar del cansancio, a pesar de la persecución, a pesar de todo, Pablo trabajaba, Jesús trabajaba, y en lo mismo, nosotros debemos trabajar.
Luego, el versículo agrega: “luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mi”, y esto, pues si el poder del Señor está en nosotros, entonces tenemos el valor de seguir luchando, seguir avanzando, seguir predicando, seguir discipulando, seguir cumpliendo la gran comisión de llevar el evangelio, y darlo a conocer en nuestra familia, en nuestro vecindario, en nuestro trabajo, en nuestro lugar de estudios, donde vayamos, de manera de ser sal, de ser luz, de tener siempre una palabra de aliento para el necesitado, de levantar al caído, de mantenernos fieles al Señor y a nuestras responsabilidades, a construir sobre la Roca y no sobre la arena.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.