“1. Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

2. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

3. Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

4. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.

5. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.”

Salmo 16:1-5

Nuestra vida está en manos del Señor, por lo cual podemos sentirnos seguros y confiados, porque Él nos guardará de todo mal, sobre todo en días complicados y difíciles como los que nos ha tocado vivir por causa de la pandemia que afecta a todo el mundo, y que nos ha aislado de familiares y amigos, lo que inevitablemente produce un desgaste anímico y por ende la tristeza nos invade.

Pero Dios ha estado con nosotros, su mano nos ha sostenido, es imposible no reconocer su ayuda en este tiempo, en que su gracia y su misericordia han estado siempre a nuestro lado, de manera que, aún siendo inmerecedores de su gran amor, Él ha cumplido su Palabra de bendición y no nos ha abandonado, y a pesar de toda circunstancia adversa, Dios cumplirá su propósito en nosotros.

Los versículo 3 y 4 nos recuerdan que “para los santos y para los íntegros es toda su complacencia”, pero para aquellos que no confían en Él, ni han puesto su esperanza en en Él, y solo confían en sus determinaciones y decisiones, Dios no los tomará en cuenta, y el versículo 5 hace una declaración que debe ser nuestro norte: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte”... solo en Dios está nuestra vida.

Pr. Herman Gajardo P.